La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha suspendido la distribución de pellets hormonales de dos farmacias en la Comunidad Valenciana, responsables de su producción y suministro a nivel nacional. Estos implantes subcutáneos, diseñados para liberar estrógenos o testosterona de manera prolongada, han ganado popularidad en centros de estética, donde se promocionan como terapias antienvejecimiento sin respaldo científico sólido.
El 17 de febrero, la AEMPS realizó una inspección en la farmacia J.F. Barrachina Vicente, ubicada en Tavernes de Valldigna (Valencia), detectando irregularidades en la fabricación de los pellets. Estos productos, distribuidos por la empresa Sottopelle España S.L., se implantaban en diversas clínicas sin garantías de seguridad ni estudios clínicos que avalaran su eficacia. Posteriormente, el 4 de marzo, la misma medida se aplicó a la farmacia Perelló en Adzaneta de Albaida.
Manuel Ibarra, jefe del Departamento de Inspección y Control de Medicamentos de la AEMPS, informó que los controles revelaron dos problemas fundamentales: la falta de garantías en la esterilidad del producto y la ausencia de un mecanismo fiable para la liberación gradual de las hormonas. «Recibimos reportes de posibles reacciones adversas, como sangrados vaginales, que podrían deberse a una liberación descontrolada de las hormonas», explicó Ibarra.
Ante estas deficiencias, la Dirección General de Farmacia de la Comunidad Valenciana decretó la suspensión cautelar de la producción de estos pellets en ambas farmacias. Asimismo, la AEMPS notificó a las autoridades regionales sobre los centros que habían recibido estos implantes para que adoptaran las medidas necesarias.
A diferencia de los tratamientos hormonales aprobados para la menopausia, los pellets carecen del aval de las agencias reguladoras y no cuentan con estudios clínicos que confirmen su seguridad y eficacia. Inicialmente concebidos como fórmulas magistrales personalizadas, en algunos casos su producción ha adoptado un enfoque más industrializado, contraviniendo la normativa. De hecho, una de las farmacias involucradas llegó a promocionar estos tratamientos mediante folletos, una práctica prohibida en este tipo de productos.
La creciente utilización de estos implantes y su promoción como soluciones antienvejecimiento han generado preocupación en la comunidad científica. Diversas sociedades médicas especializadas en ginecología han solicitado que estos tratamientos se sometan a la misma regulación estricta que otros medicamentos hormonales para evitar riesgos para la salud pública.