La Federación Internacional Farmacéutica reclama una mayor integración de los profesionales de farmacia en la prevención y atención de las enfermedades no transmisibles.
La prevención de las enfermedades no transmisibles requiere la participación de todos los profesionales sanitarios que mantienen un contacto cercano y continuado con la población. Con esta premisa, la Federación Internacional Farmacéutica (FIP) ha reforzado el reconocimiento del papel de los farmacéuticos en las estrategias de prevención y atención de estas patologías a través de la denominada Declaración de Montreal.
El documento fue aprobado durante la reunión anual del Council de la FIP, celebrada los días 29 y 30 de agosto en Montreal (Canadá), en el marco del 84 Congreso Mundial de Farmacia, que reúne a profesionales de distintos países bajo el lema “Una Salud, Una Farmacia: tendiendo puentes entre ciencia, práctica y educación”.
La delegación española participó en la aprobación de la declaración, representada por Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.
La FIP plantea que los farmacéuticos deben tener una presencia más reconocida dentro de la atención primaria y de las políticas dirigidas a hacer frente a las enfermedades no transmisibles, que representan una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo.
Según los datos de Naciones Unidas recogidos por la organización, estas enfermedades provocan aproximadamente 43 millones de fallecimientos al año, de los que unos 18 millones se producen de forma prematura, antes de los 70 años.
Una parte importante de la prevención pasa por actuar sobre factores de riesgo relacionados con los hábitos y el entorno. Entre ellos se encuentran el consumo de tabaco y alcohol, una alimentación poco saludable, la falta de actividad física y la contaminación atmosférica. En este contexto, la FIP considera que la proximidad de los farmacéuticos a los ciudadanos puede contribuir a reforzar las actuaciones preventivas y el seguimiento de los pacientes.
Nuevos acuerdos sobre el ejercicio profesional
La reunión del máximo órgano de gobierno de la FIP sirvió también para avanzar en otros ámbitos relacionados con la práctica farmacéutica.
Entre las declaraciones aprobadas se abordaron cuestiones como la seguridad del paciente, la prevención y reducción de los daños vinculados al consumo de sustancias psicoactivas y el papel de los farmacéuticos en el acompañamiento de mujeres y cuidadores no profesionales para favorecer un uso adecuado de los medicamentos.
También se recogió la capacidad de decisión de los profesionales farmacéuticos en determinados aspectos relacionados con la selección de medicamentos, incluido el intercambio terapéutico y la sustitución.
La organización internacional aprobó, asimismo, una declaración con orientaciones para el desarrollo de códigos deontológicos de la profesión. En este trabajo participó el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, tomando como referencia el Código de Deontología de la Profesión Farmacéutica española, cuya última actualización se realizó en 2023.
La farmacia rural española, como experiencia internacional
El papel de la farmacia como elemento de cohesión sanitaria en los territorios rurales también estuvo presente durante el Congreso Mundial de Farmacia.
El 31 de agosto, una mesa redonda analizó la colaboración entre las administraciones y las organizaciones farmacéuticas para garantizar que la población pueda acceder a una atención farmacéutica adecuada con independencia de su lugar de residencia.
La sesión fue co-moderada por Carolina Martínez-Berganza, directora de Internacional del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, y Greg Eberhart, representante de la asociación canadiense de asuntos regulatorios de farmacia.
Durante el encuentro, José Luis Nájera, miembro del Comité Directivo de la Sección de Farmacia Comunitaria de la FIP, presentó el Programa de Farmacia Comunitaria Rural desarrollado en La Rioja, que fue expuesto como una experiencia de colaboración orientada a responder a las necesidades sanitarias y sociales de las zonas rurales.
El programa surgió de la colaboración entre la Consejería de Salud y Políticas Sociales del Gobierno de La Rioja, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de La Rioja.
La primera fase se llevó a cabo entre noviembre de 2025 y abril de 2026 en farmacias rurales de viabilidad económica comprometida (VEC). La iniciativa buscaba facilitar el acceso a la atención sanitaria y social, especialmente entre colectivos vulnerables, además de reforzar la inclusión, la participación y la calidad de vida de las personas residentes en zonas rurales y despobladas.
Otro de sus objetivos era contribuir a la sostenibilidad económica de estas farmacias y potenciar su capacidad como agentes de apoyo social dentro de sus comunidades.
Los resultados de esta primera experiencia han dado lugar a una nueva fase del programa, con la incorporación de más farmacias. Los datos presentados durante el Congreso apuntan a una mejora del 20,9 % en la adherencia terapéutica y a un incremento de 12,5 puntos en el control de los problemas de salud.
Cambio en la dirección futura de la FIP
La reunión del Council también permitió definir parte de la próxima estructura directiva de la organización internacional.
El farmacéutico sueco Lars-Ake Söderlund ha sido elegido presidente electo para el periodo 2026-2027 y está previsto que asuma la presidencia de la FIP durante el periodo 2027-2031, tomando el relevo de Paul Sinclair, que ha dirigido la organización durante los últimos cuatro años.
Junto a este nombramiento, el Council ratificó a Sherif Guorgui (Canadá) como vicepresidente de práctica estratégica; Erem Bilensoy (Turquía) como vicepresidente de ciencia operativa, y Naoko Arakawa (Reino Unido) como vicepresidenta de formación operativa.
Asimismo, Toyin Tofade (Estados Unidos) ocupará una vicepresidencia durante el periodo 2026-2030, mientras que Claire Anderson (Gran Bretaña) ejercerá este cargo durante 2026-2027.
Las decisiones adoptadas durante el encuentro de Montreal reflejan así una agenda internacional que sitúa a la farmacia en ámbitos que van más allá de la dispensación, con especial atención a la prevención, la seguridad del paciente, el uso adecuado de los medicamentos y el acceso a la atención sanitaria en zonas rurales.
