Las entidades suelen revisar aspectos como la capacidad de pago, la experiencia profesional, la rentabilidad de la farmacia y la estabilidad de la operación.
También pueden analizar la viabilidad futura del negocio, el nivel de endeudamiento o el perfil económico del comprador.
Por eso, presentar correctamente la información financiera y estructurar bien la operación suele ser clave durante el proceso de financiación.
